Os invitamos a visitar nuestra nueva web, que sustituye la presente:
Desde este blog intentaremos contar al mundo la otra cara del Arzobispo Alfonso López Gassó, de la Iglesia Liberal Católica del Reino de España. Una verdad muy distinta a la que creen todos sus feligreses. Una verdad sin escrúpulos ni sentimientos hacia el prójimo y muy distante a las creencias que predica.
miércoles, 4 de septiembre de 2013
martes, 18 de junio de 2013
Una página amiga para visitar
Invitar a todos los visitantes a que, mientras seguimos a la espera de que la lenta y exasperante justicia de nuestro país se pronuncie, visitéis otra página que se ha apoyado esta causa desde el día en que tuvimos que suspender este blog temporalmente, manteniendo online todo lo aquí expuesto.
Desde aquí mil gracias al anónimo amigo que hizo una más que loable labor.
http://mentirosos-mentiras-y-estafas.blogspot.com.es/
sábado, 8 de septiembre de 2012
Episodio 5: De la libertad de expresión y la difusión de la verdad
Ha pasado bastante tiempo desde que empecé la publicación de este blog. Lamentablemente me vi obligado a suspenderlo de forma cautelar tras las amenazas recibidas por los colaboradores e idólatras de nuestro venerable santón y, sobretodo, tras la denuncia recibida desde los Mossos d'Esquadra, en la que don Alfonso me acusaba unas supuestas injurias, acusación que ha resultado ser falsa tal y como se demuestra a continuación.
Infinidad de compromisos profesionales y personales han hecho que haya demorando la publicación de esta entrada, así como la restitución de anteriores, durante todos estos meses.
Pero ha llegado el momento y procedo a colgar, a continuación, la sentencia que legitima lo narrado en este blog. Ésta es:
Esta sería la traducción al castellano de la sentencia:
DECISIÓN
Ante todo, ruego disculpen si hay algún error en la traducción.
Así pues, quedan estériles los intentos de don Alfonso de acallar mi voz y evitar que se difunda lo que ha ocurrido con José y Maria Carmen.
Desde este momento retomo la iniciativa de narrar lo acontecido y, por supuesto, lo ocurrido durante estos dos últimos años así, como lo que vaya a suceder en un futuro.
Seguiré haciendo pública una REALIDAD que vivo día a día al lado de los que la padecen. Porque la crueldad de este autoproclamado arzobispo contra MIS QUERIDÍSIMOS PADRES, a quienes tanto debo y con quienes pienso seguir luchando hasta que se haga justicia, continúa a fecha de hoy. Y es que mientras don Alfonso, su sumisa hija Iona López Revilla (criada a su imagen y semejanza y buena alumna) y su madre Francisca Gassó (cómplice en la sombra y beneficiaria de forma directa de esta hipoteca "solidaria" que han terminado pagando quienes no deben) siguen paseándose impunes por Mollerussa, la sangría de José y Maria Carmen continúa. De manera forzosa, para evitar el embargo de su casa, siguen alimentando a sus sedientos vampiros día tras día, viéndose privados de la jubilación tranquila y sin preocupaciones que tanto se merecen y sin poder impedir que les extraigan hasta el último céntimo de unos ahorros conseguidos tras décadas de duro esfuerzo y privaciones.
Seguiré en breve, no lo dudéis.
Infinidad de compromisos profesionales y personales han hecho que haya demorando la publicación de esta entrada, así como la restitución de anteriores, durante todos estos meses.
Pero ha llegado el momento y procedo a colgar, a continuación, la sentencia que legitima lo narrado en este blog. Ésta es:
Esta sería la traducción al castellano de la sentencia:
Juicio de faltas núm. 4/2010
SENTENCIA
En Mollerussa, a 17 de febrero de 2010
Don RAMON VALLÈS BOTINES, Juez de Paz de este juzgado, he visto las presentes actuaciones del Juicio de Faltas núm. 4/2010, sobre presunta falta de injurias, en el que ha intervenido el Sr. ALFONS LÓPEZ GASSÓ como parte denunciante y el Sr. JOAN xxxxx xxx como parte denunciada. asistido de la letrada Sra. XXXXX XXXXX XXXXX y sin intervención del Ministerio Fiscal, promulgo la sentencia siguiente.
HECHOS
PRIMERO.- Este procedimiento fue incoado en virtud a la denuncia interpuesta ante la Comisaría de Mossos d'Esquadra de Mollerussa, en fecha 3 de septiembre de 2010.
SEGUNDO.- Una vez este Juzgado tiene conocimiento de los hechos y, previos los trámites legales, se dictó provisión para citar a las partes para la celebración del juicio, el cual tuvo lugar con el resultado que figura en las actuaciones.
TERCERO.- El acto del juicio oral se celebró el dia 14 de febrero de 2010, con asistencia de todas las partes y se hicieron los correspondientes apercibimientos legales.
CUARTO.- Abierto el acto y después de escuchar a todas las partes y de aceptar las pruebas propuestas, la letrada de la parte denunciada solicita la absolución de su defendido y la imposición de costas al denunciante y manifiesta que, según la jurisprudencia, no procede la acusación por el hecho de no haber en ningún momento, por parte de su defendido, intencionalidad de injuriar.
HECHOS PROBADOS
PRIMERO.- De las pruebas practicadas en el juicio oral, resulta probado i así se declara que el pasado día 3 de septiembre de 2010 el Sr. ALFONS LÓPEZ GASSÓ, presentó denuncia en la Comisaría de los Mossos d'Esquadra de Mollerussa contra el Sr. JOAN xxxxxx xxx, por injurias efectuadas en Internet a través de diferentes "blogs", acompañando la denuncia con los textos de los citados "blogs".
SEGUNDO.- En el acto del jucio oral, el denunciante se afianza y ratifica con el contenido de la denuncia.
TERCERO.- A preguntas de la letrada de la defensa el denunciante ratifica que la documentación que acompaña a la denuncia es la que comporta la falta de injurias de que acusa al denunciado. También afirma que es cierto que los padres del denunciado lo avalaron y que por este motivo han sido embargados por un importe de 250.474 € y que es conocedor de que el próximo miércoles serán subastados los bienes de los padres del acusado.
CUARTO.- A preguntas de la letrada, su defendido Sr. XXXXXX manifiesta que al colgar la noticia en el "blog" de Internet sólo le movió la intención de contar y explicar una historia personal y en ningún momento tuvo ánimo de injuriar al denunciante, como se puede comprobar por el hecho de colgar noticias del diario Segre con opiniones contrastadas como son la versión de los padres del denunciado y la versión del propio denunciante.
QUINTO.- En este acto se entrega por la parte acusada cinco documentos numerados del 1 al 5 como prueba documental que es aceptada y de los cuales se entrega una copia al denunciante.
SEXTO.- Le letrada de la defensa emite las siguientes conclusiones: Su defendido no puede ser acusado de una falta de injurias, ya que nunca ha tenido la intención de hacerlo, ya que su actuación responde a la voluntad de dar a conocer una problemática familiar de la cual considera que sus padres son las víctimas y sin este ánimo de hacerlo, según la Jurisprudencia, no procede la acusación.
SÉPTIMO.- La letrada pasa a comentar el contenido de las pruebas presentadas, tal como queda reflejado en el acta del juicio de faltas.
OCTAVO.- Por su parte, el denunciante considera que sí que se dan los elementos necesarios y esencialmente el ánimo de injuriar en los hechos denunciados, si bien reconoce tener contraída la deuda con los padres del denunciado y que nunca lo negará y que la crisis financiera e inmobiliaria es la que le ha impedido hacer frente a la deuda contraída. También afirma que la parte del "blog" que se aporta como prueba firmada por el Dr. Graham Wale es una falsificación de firma. El resto de documentos que constan en la carta, firmada por el Dr. Graham Wale, sobre su expulsión de la Iglesia Católica Liberal, dice que no es cierta porque no se han respetado todos los requisitos del derecho Canónico y afirma que él es el representante de la Iglesia Liberal Católica, debidamente registrada en el Ministerio de Justicia.
NOVENO.- En la tramitación del presente proceso se ha observado substancialmente las oportunas prescripciones legales.
RAZONAMIENTOS JURÍDICOS
PRIMERO.- Teniendo en cuenta los hechos que se han declarado probados, queda muy patente que el denunciante no tenía ánimo ni intención de injuriar al denunciado y que sólamente quería explicar la historia familiar de la que considera víctimas sus padres. Intención y ánimo que se puede valorar en el hecho de colgar en el "blog" recortes del diario Segre donde, a parte de la versión de su padres, también figura la versión del denunciante dando su versión de los hechos.
SEGUNDO.- Que las expresiones utilizadas por el denunciado en el "blog" están justificadas por el derecho a la libertad de expresión y no son constitutivas de falta, ya que, según el Tribunal Constitucional, la libertad de expresión incluye críticas que pueden molestar y disgustar al que las recibe.
TERCERO.- La valoración de las pruebas practicadas ha sido efectuada conforme a los artículos 741 y 973 y concordantes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Se han apreciado en consciencia las pruebas practicadas en el acto del juicio oral, así como las razones expuestas por la acusación y la defensa y se han valorado las declaraciones emitidas en el citado juicio.
CUARTO.- En consecuencia y de conformidad con lo que dispone el artículo 240 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y el 123 del Código Penal, procedo a declarar de oficio las costas procesales que se han causado.
Vistos los artículos citados, sus concordantes y otros pertinentes y de aplicación general, tomo la siguiente
DECISIÓN
ABSUELVO el señor JOAN xxxxxx xxx de la falta por la cual se ha instado este procedimiento y declaro las costas de oficio.
Que se notifique esta resolución a las partes, informándolos que contra esta sentencia se puede interponer un recurso de apelación en el término de cinco días a partir del día siguinte de su notificación.
Así lo dispongo, lo mando y firmo.
Ante todo, ruego disculpen si hay algún error en la traducción.
Así pues, quedan estériles los intentos de don Alfonso de acallar mi voz y evitar que se difunda lo que ha ocurrido con José y Maria Carmen.
Desde este momento retomo la iniciativa de narrar lo acontecido y, por supuesto, lo ocurrido durante estos dos últimos años así, como lo que vaya a suceder en un futuro.
Seguiré haciendo pública una REALIDAD que vivo día a día al lado de los que la padecen. Porque la crueldad de este autoproclamado arzobispo contra MIS QUERIDÍSIMOS PADRES, a quienes tanto debo y con quienes pienso seguir luchando hasta que se haga justicia, continúa a fecha de hoy. Y es que mientras don Alfonso, su sumisa hija Iona López Revilla (criada a su imagen y semejanza y buena alumna) y su madre Francisca Gassó (cómplice en la sombra y beneficiaria de forma directa de esta hipoteca "solidaria" que han terminado pagando quienes no deben) siguen paseándose impunes por Mollerussa, la sangría de José y Maria Carmen continúa. De manera forzosa, para evitar el embargo de su casa, siguen alimentando a sus sedientos vampiros día tras día, viéndose privados de la jubilación tranquila y sin preocupaciones que tanto se merecen y sin poder impedir que les extraigan hasta el último céntimo de unos ahorros conseguidos tras décadas de duro esfuerzo y privaciones.
Seguiré en breve, no lo dudéis.
Episodio 4: Lo que la verdad esconde
Así pues iniciamos el último capítulo de nuestra historia.
José
y Maria Carmen se dirigieron a la notaría de Les Borges Blanques a
averiguar qué es lo que habían firmado aquel fatídico 19 de diciembre.
Tras las oportunas gestiones, el actual notario de Borges, don César
Martín Núñez, les entregó lo que don Alfonso había intentado ocultar
durante muchos meses al demorar la entrega de la documentación que
habían acordado ambas partes. Lo que descubrieron fue un seguido de
falsedades que no se esperaban:
- La vivienda de doña Francisca, que supuestamente debía hipotecarse con posterioridad para poder cancelar la deuda de José y Maria Carmen, en el momento de la firma ya tenía una carga hipotecaria por un valor de 66.635 euros a favor de un desconocido F.C.S., deuda que en ese acto se cancelaba, ampliando la hipoteca a un valor máximo de 138.536 euros.
- El plazo de vencimiento de la hipoteca que avalaban José y Maria Carmen no era de tres meses sino de QUINCE AÑOS.
Pero sobretodo que:
- La tasación de la parte de la vivienda de José y Maria presentada como aval ascendía a la desorbitante cantidad de 152.191,56 euros, cantidad que ahora mismo, con la ejecución en marcha por impago de don Alfonso, ellos tienen que afrontar.
A continuación adjunto la copia de la nueva tasación que don Alfonso, a espaldas de sus avalistas, adjuntó a la escritura:
Y para corroborar que esa es la cantidad que se reflejó en la escritura y que ahora deben afrontar José y Maria Carmen, adjunto copia de la página 56 de la misma, donde aparece como segundo inmueble:
Tras descubrir el cúmulo de falsedades que hacían sospechar que todo había sido urdido desde un principio, José y Maria Carmen empezaron a preguntarse si la espera en la notaría no fue prevista desde un principio para que la notario, por falta de tiempo, obviase la farragosa lectura de 86 páginas de algo que, supuestamente, todas las partes conocían, consiguiendo así que José y Maria Carmen firmasen, ciegos de confianza y desconociendo las modificaciones incluidas. Esto,hasta que no avance el proceso judicial abierto no lo sabremos; pero ahí les queda la duda a ellos.
Y para corroborar que esa es la cantidad que se reflejó en la escritura y que ahora deben afrontar José y Maria Carmen, adjunto copia de la página 56 de la misma, donde aparece como segundo inmueble:
Tras descubrir el cúmulo de falsedades que hacían sospechar que todo había sido urdido desde un principio, José y Maria Carmen empezaron a preguntarse si la espera en la notaría no fue prevista desde un principio para que la notario, por falta de tiempo, obviase la farragosa lectura de 86 páginas de algo que, supuestamente, todas las partes conocían, consiguiendo así que José y Maria Carmen firmasen, ciegos de confianza y desconociendo las modificaciones incluidas. Esto,hasta que no avance el proceso judicial abierto no lo sabremos; pero ahí les queda la duda a ellos.
Otra gran pregunta que tampoco
nadie les ha respondido hasta la fecha es por qué unos días antes don
Alfonso accedió a firmar un documento en el que reconocía que la deuda
era de 60.000 euros cuando el importe de la tasación era sensiblemente
superior. Y no puede alegar desconocimiento ya que su nombre figura como
solicitante de la misma, además de que sabía la cantidad que había
pedido al banco y que éste le había concedido. Que me respondan sus
fervorosos creyentes, por qué si tan buena fe le presuponen a este
señor, no hizo lo que es moralmente debido y, en lugar de reconocer la
verdad. prefirió dejar que José y Maria Carmen creyesen que le habían
avalado por mucho menos. Porque él, como beneficiaro del crédito, sí
dispuso de la escritura desde el principio. ¿Esto es un comportamiento
digno de un hombre de Dios?
A pesar del jarro de agua fría que había supuesto lo que acababan de descubrir, Maria Carmen, como si de un último estertor de su fe ciega por don Alfonso se tratase, redacta un nuevo documento de reconocimiento de deuda, incluyendo ahora el importe real, y regresa al estanco. Allí es atendida por la hija y la pareja de don Alfonso ante la ausencia de éste. Ellas le muestran su acuerdo con el contenido del papel y, para tranquilizarla, le vuelven a decir que por fin todo va por buen camino y que en una semana estará todo resuelto. Pero que si sigue deseando firmar el documento, a ellas les parece justo como muestra de su buena voluntad, con el compromiso de que una vez todo resuelto, se rompe y se da carpetazo a esta historia. Maria Carmen regresó a su casa creyendo sus palabras y pensando que todo tenía solución; pero cuando regresó con su marido, don Alfonso les dijo que bajo ningún concepto iba a firmarlo, ya que según él sus abogados le instaban a no reconocer nada ya que no tenía previsto devolverles lo que les debía. Y digo yo... ¿Acaso no es sospechoso que, si uno actúa de buena fe y con predisposición, requiera de los servicios de letrados para eludir sus obligaciones de pago? ¿Acaso no es muy extraño que su compañera y su hija digan que éste podía resolver la situación en una semana cuando él mismo tenía bien claro que su intención era todo lo contrario?
Ésta fue la última conversación que mantuvieron con don Alfonso.
En ese momento se dirigieron a un bufete de abogados para denunciar la
estafa de la que habían sido víctimas, urdida en un montaje de años,
durante los cuales don Alfonso se ganó su simpatía y amistad para ir
conociéndolos bien y así, en el preciso momento, utilizarlos a su
antojo.
FIN.
P.S.2: Para cualquier cuestión no duden en ponerse en contacto en la siguiente dirección de correo electrónico: fohneschatten@yahoo.com
A pesar del jarro de agua fría que había supuesto lo que acababan de descubrir, Maria Carmen, como si de un último estertor de su fe ciega por don Alfonso se tratase, redacta un nuevo documento de reconocimiento de deuda, incluyendo ahora el importe real, y regresa al estanco. Allí es atendida por la hija y la pareja de don Alfonso ante la ausencia de éste. Ellas le muestran su acuerdo con el contenido del papel y, para tranquilizarla, le vuelven a decir que por fin todo va por buen camino y que en una semana estará todo resuelto. Pero que si sigue deseando firmar el documento, a ellas les parece justo como muestra de su buena voluntad, con el compromiso de que una vez todo resuelto, se rompe y se da carpetazo a esta historia. Maria Carmen regresó a su casa creyendo sus palabras y pensando que todo tenía solución; pero cuando regresó con su marido, don Alfonso les dijo que bajo ningún concepto iba a firmarlo, ya que según él sus abogados le instaban a no reconocer nada ya que no tenía previsto devolverles lo que les debía. Y digo yo... ¿Acaso no es sospechoso que, si uno actúa de buena fe y con predisposición, requiera de los servicios de letrados para eludir sus obligaciones de pago? ¿Acaso no es muy extraño que su compañera y su hija digan que éste podía resolver la situación en una semana cuando él mismo tenía bien claro que su intención era todo lo contrario?
Es entonces cuando José le dijo que su
comportamiento era indigno de una persona que llevaba la Cruz colgada
del cuello y que era un "obispo de pacotilla". Don Alfonso les contestó
con insultos y en una muestra más de su verdadero talante con el prójimo
llamó a los Mossos d'Esquadra para desalojarlos por la fuerza, algo que
volvió a ser innecesario ya que José y Maria Carmen abandonaron el
lugar por voluntad propia.
FIN.
P.S.: Espero que todo esto sirva para
que nadie más tropiece con la misma piedra con la que José y Maria
Carmen se dieron de bruces contra el suelo. Deseo que sean felices con
su aparente bondad, pero que cuando don Alfonso les reclame su
ayuda, especialmente económica, al menos tengan presente lo aquí
narrado y no cometan el mismo error. Gracias por todo.
Episodio 3: De la historia de Dr. Jekyll y Mr. Hyde
En el anterior capítulo habíamos dejado nuestra historia el 19 de
diciembre de 2007, a la salida de la notaría de Les Borges Blanques, con
unos José y Maria Carmen felices por haber hecho una buena obra y así
haber evitado que don Alfonso y su hija perdiesen su negocio. Éstos, al
contrario, permanecieron serios y de mala cara, quizá temiendo que se
descubriesen los documentos que habían presentado de una forma un tanto
oscura a última hora. Aún así José y Maria Carmen salieron creyendo que,
tal y como prometió don Alfonso, esta historia terminaría antes del 19
de marzo de 2008.
No había transcurrido ni un mes cuando don Alfonso, cual vampiro sediento que regresa a su res, vuelve a casa de José y Maria Carmen. En esta ocasión era para contarles una rocambolesca historia difícil de creer, pero que los ingenuos José y Maria Carmen tragaron como si se lo hubiese dicho la mismísima Virgen de Garabandal. Según les contó don Alfonso, Loterías del Estado (para quien no lo sepa, don Alfonso regenta también una administración de loterías) había cometido un error y le había ingresado en su cuenta una cantidad correspondiente a los beneficios de la venta de lotería que pertenecían a la otra administración de la localidad. Y que él, inocentemente, al ver todo ese dinero en su cuenta, había utilizado para suministrar tabaco a su estanco, ya que Altadis (antigua Tabacalera), por el motivo que fuese, hacía tiempo que ya no se fiaba de él y sólo le suministraba lo que podía pagar en efectivo. Así pues, les dijo que necesitaba 18.000 euros para entregarlo al propietario de la otra administración, pero que en UNO o DOS DÍAS lo devolvería. José y Maria Carmen, aunque un poco a regañadientes porque es dinero lo reservaban para ayudar a su hijo en la compra de su primera vivienda, pero plenamente convencidos de la veracidad de sus palabras gracias al trabajo de años que don Alfonso acometió sobre ellos, accedieron. Fueron al banco a retirar el dinero y se lo entregaron. "Van a ser sólo un par de días. Y quien puede dudar del que ama a Dios, ya que puede amarse siendo católico liberal, católico romano, anglicano, ortodoxo...", pensaron ellos inocentemente.
Pero pasaron dos días y dos noches, y al tercer día casualmente Maria Carmen se encontró con la hija del venerable, Iona. Le preguntó por el estado de la situación y si ya habían podido solventarlo. Pero ésta soltó una poco creíble excusa alegando que había un problema de cobros pero que en breve se zanjaría y lo devolverían. Buena alumna de un mejor maestro, porque que Maria Carmen la creyó con la misma ceguera que a su padre.
Los días fueron pasando, y como si se tratase de la calma chicha que presagia una fuerte tormenta, lo único que recibieron de parte de don Alfonso fue silencio. Y llegó el esperado día de San José, pero el "bondadoso" don Alfonso faltó a su promesa. Aun así, José y Maria Carmen, todavía confiados, siguieron esperando y esperando a que cumpliese con su palabra. Pasó el cuarto mes... el quinto... el sexto... el séptimo... y nadie venía a decir nada. Día tras día a José le iba picando la mosca tras la oreja cada vez más, pero veía a una esposa tan encegada por la palabra de su venerable amigo, que restó callado. Hasta que un día llamó a su puerta don Alfonso con un sobre con 6.000 euros a cuenta de los 18.000. José le preguntó por el resto del dinero y por la hipoteca y don Alfonso le espetó, a modo de preludio de lo que iban a tener que oír de su boca: "Lo siento, chico, las cosas no han ido como esperaba y no te puedo dar más".
José, que quizás a menudo peca de bondad en exceso pero que de tonto no tiene un pelo, empezó a vislumbrar la verdadera realidad y le dijo que se daba cuenta de que ya no podía creer más en su palabra, que carecía de ella y que le había engañado. Pero una vez más añadió cándidamente un ofrecimiento diciéndole que si los problemas eran verdaderos, sólo habría hecho falta que hubiese venido a su casa como la primera vez y que entre todos habrían encontrado una solución. Pero don Alfonso, con una frialdad indigna del que dice ser un eclesiástico, le contestó: "Lo siento chico, no tengo dinero. Si me quieres denunciar, hazlo"
José le pregunto entonces si verdaderamente no tenía intención de devolverle el dinero, a lo cual don Alfonso respondió: "Si no te puedo pagar, te tendrás que j*der (pido disculpas por el mal vocablo utilizado pero la expresión en catalán fue: "t'hauràs de fer fotre" y esa es la traducción literal).
Tras estas palabras, don Alfonso se dio la vuelta y se marcho de casa de José y Maria Carmen.
Había pasado ya un año desde la fatídica firma pero don Alfonso seguía sin cumplir con su promesa. Las pocas palabras que intercambiaban eran cuando en mitad de la calle le preguntaban por la situación. La respuesta era reiterante: que pronto se arreglaría. Pero la verdad era que todo seguía igual y la moral de José y Maria Carmen iba desvaneciéndose día a día.
Hasta que un día reciben una llamada informándoles que don Alfonso llevaba ya tiempo sin cumplir con sus obligaciones en los pagos al banco y que su expediente había sido puesto sobre la mesa para que, si la cosa seguía como hasta ahora, se iniciasen los procedimientos necesarios para reclamar la deuda. Ante esta grave advertencia de que las cosas no iban como debían, José y Maria Carmen fueron a visitar a don Alfonso para solicitarle una explicación convincente. Éste, con mucha frialdad y mano izquierda, les volvió a pedir paciencia prometiéndoles solucionarlo cuanto antes. Y volvieron a caer en el mismo error y creyeron su palabra. Pero una vez se hubieron ido sus incautos avalistas, don Alfonso se dirigió, como si fuese la Hidra de Lerna, a una oficina del Banco Santander de la que José y Maria Carmen son clientes, increpando e insultando a sus inocentes empleados sólo porque don Alfonso creía que de allí provenía la fuente de José y Maria Carmen, acusándolos injustamente de revelar secretos bancarios cuando éstos desconocían lo sucedido y eran absolutamente inocentes.
Se acercaba la Navidad de 2008 y un día José se encuentra con don Alfonso y le pregunta si cobraría pronto, a lo que don Alfonso, con un cinismo ejemplar, le respondió que no llegarían los Reyes sin haber abierto cava para celebrar que todo estaba arreglado. Qué duda cabe que esas botellas de cava siguen sin abrirse.
Así que un día, José, ya cansado de oír mentira tras mentira y sin el apoyo de su esposa, que todavía creía en la palabra de este que dice ser "ministro de Diós", decide ir a visitar a don Alfonso para que, ya que no cumple con su palabra, firme un documento de reconocimiento de la deuda en el que se comprometa por escrito a resolver la situación estableciendo una fecha límite para ello. Tras mucha insistencia y aguantando innumerables descaros además de un trato agresivo y descortés, característica cada vez más habitual en don Alfonso, éste accede a firmar este documento particular que muestro a continuación:
Ruego a los lectores que se fijen en un detalle MUY IMPORTANTE: a 14 de enero de 2009, más de un año después, José y Maria Carmen, que por supuesto todavía no disponen de copia de lo que han firmado pese a haber pactado verbalmente con don Alfonso que éste les entregaría toda la documentación que les incumbía, siguen creyendo que la tasación de su inmueble se valoró en 60.000 euros tal y como figura en el documento, y que el "misericordioso" don Alfonso no duda en firmar sin rectificar, pese a que él tiene pleno conocimiento de la tasación que entregó al notario, muy diferente a la que mostró en su día a los incautos José y Maria Carmen. Otra clara muestra de cómo este Arzobispo se muestra hacia quien le puede aportar bienes más terrenales que celestiales.
Fue a mediados de febrero de 2009, un año y dos meses después de la firma, cuando José empezó a darse cuenta de que todavía no conocía lo que había firmado, por lo que reclamó a don Alfonso la copia de la escritura. Y es que por algún oscuro motivo no la había podido leer en su momento por las prisas que le dieron en la notaría pero que hasta entonces no había considerado necesario debido a la confianza depositada en su don Alfonso. Por lo que cogió de la mano a su esposa y ambos se dirigieron al estanco. Don Alfonso les hizo pasar al pequeño despacho que tenía en la rebotica de la administración de loterías con la que comparte local. Al pedirle la escritura, pese a haber firmado el documento anterior, don Alfonso les espetó: "No me da la gana de darosla. No os la daré por simplemente no quiero. Y ya os podéis largar". Ante la negativa a abandonar el lugar hasta que les entregase lo que por ley tenían derecho y habían acordado previamente, don Alfonso les amenazó insolentemente con llamar a la Guardia Urbana para desalojarlos por la fuerza. Y así lo hizo, levantó el teléfono y friamente solicitó su presencia. José y Maria Carmen, ante esa amenaza firme, decidieron esperar a los agentes en la zona pública de la administración de loterías para poder así exponer el motivo de tan vil llamada, porque temían, y así fue, que don Alfonso haría lo imposible para no permitirles hablar. Durante esos minutos de espera y mientras declaraban ante los agentes, don Alfonso, en lugar de dejar apaciguar el fuego que él mismo había encendido, no tuvo suficiente, y como el verdugo que goza removiendo el dedo dentro de la llaga, no ahorró en descalificaciones e insultos, especialmente contra José, otorgándole un trato que nunca en sus por aquel entonces 63 años de vida había recibido de nadie.
Tras este vergonzoso incidente, José y Maria Carmen decidieron dirigirse al notario de Les Borges Blanques y solicitar copia de la consabida escritura, en la que se encontraron muchas, demasiadas, sorpresas que les eran totalmente desconocidas.
FIN DEL TERCER CAPÍTULO.
No había transcurrido ni un mes cuando don Alfonso, cual vampiro sediento que regresa a su res, vuelve a casa de José y Maria Carmen. En esta ocasión era para contarles una rocambolesca historia difícil de creer, pero que los ingenuos José y Maria Carmen tragaron como si se lo hubiese dicho la mismísima Virgen de Garabandal. Según les contó don Alfonso, Loterías del Estado (para quien no lo sepa, don Alfonso regenta también una administración de loterías) había cometido un error y le había ingresado en su cuenta una cantidad correspondiente a los beneficios de la venta de lotería que pertenecían a la otra administración de la localidad. Y que él, inocentemente, al ver todo ese dinero en su cuenta, había utilizado para suministrar tabaco a su estanco, ya que Altadis (antigua Tabacalera), por el motivo que fuese, hacía tiempo que ya no se fiaba de él y sólo le suministraba lo que podía pagar en efectivo. Así pues, les dijo que necesitaba 18.000 euros para entregarlo al propietario de la otra administración, pero que en UNO o DOS DÍAS lo devolvería. José y Maria Carmen, aunque un poco a regañadientes porque es dinero lo reservaban para ayudar a su hijo en la compra de su primera vivienda, pero plenamente convencidos de la veracidad de sus palabras gracias al trabajo de años que don Alfonso acometió sobre ellos, accedieron. Fueron al banco a retirar el dinero y se lo entregaron. "Van a ser sólo un par de días. Y quien puede dudar del que ama a Dios, ya que puede amarse siendo católico liberal, católico romano, anglicano, ortodoxo...", pensaron ellos inocentemente.
Pero pasaron dos días y dos noches, y al tercer día casualmente Maria Carmen se encontró con la hija del venerable, Iona. Le preguntó por el estado de la situación y si ya habían podido solventarlo. Pero ésta soltó una poco creíble excusa alegando que había un problema de cobros pero que en breve se zanjaría y lo devolverían. Buena alumna de un mejor maestro, porque que Maria Carmen la creyó con la misma ceguera que a su padre.
Los días fueron pasando, y como si se tratase de la calma chicha que presagia una fuerte tormenta, lo único que recibieron de parte de don Alfonso fue silencio. Y llegó el esperado día de San José, pero el "bondadoso" don Alfonso faltó a su promesa. Aun así, José y Maria Carmen, todavía confiados, siguieron esperando y esperando a que cumpliese con su palabra. Pasó el cuarto mes... el quinto... el sexto... el séptimo... y nadie venía a decir nada. Día tras día a José le iba picando la mosca tras la oreja cada vez más, pero veía a una esposa tan encegada por la palabra de su venerable amigo, que restó callado. Hasta que un día llamó a su puerta don Alfonso con un sobre con 6.000 euros a cuenta de los 18.000. José le preguntó por el resto del dinero y por la hipoteca y don Alfonso le espetó, a modo de preludio de lo que iban a tener que oír de su boca: "Lo siento, chico, las cosas no han ido como esperaba y no te puedo dar más".
José, que quizás a menudo peca de bondad en exceso pero que de tonto no tiene un pelo, empezó a vislumbrar la verdadera realidad y le dijo que se daba cuenta de que ya no podía creer más en su palabra, que carecía de ella y que le había engañado. Pero una vez más añadió cándidamente un ofrecimiento diciéndole que si los problemas eran verdaderos, sólo habría hecho falta que hubiese venido a su casa como la primera vez y que entre todos habrían encontrado una solución. Pero don Alfonso, con una frialdad indigna del que dice ser un eclesiástico, le contestó: "Lo siento chico, no tengo dinero. Si me quieres denunciar, hazlo"
José le pregunto entonces si verdaderamente no tenía intención de devolverle el dinero, a lo cual don Alfonso respondió: "Si no te puedo pagar, te tendrás que j*der (pido disculpas por el mal vocablo utilizado pero la expresión en catalán fue: "t'hauràs de fer fotre" y esa es la traducción literal).
Tras estas palabras, don Alfonso se dio la vuelta y se marcho de casa de José y Maria Carmen.
Había pasado ya un año desde la fatídica firma pero don Alfonso seguía sin cumplir con su promesa. Las pocas palabras que intercambiaban eran cuando en mitad de la calle le preguntaban por la situación. La respuesta era reiterante: que pronto se arreglaría. Pero la verdad era que todo seguía igual y la moral de José y Maria Carmen iba desvaneciéndose día a día.
Hasta que un día reciben una llamada informándoles que don Alfonso llevaba ya tiempo sin cumplir con sus obligaciones en los pagos al banco y que su expediente había sido puesto sobre la mesa para que, si la cosa seguía como hasta ahora, se iniciasen los procedimientos necesarios para reclamar la deuda. Ante esta grave advertencia de que las cosas no iban como debían, José y Maria Carmen fueron a visitar a don Alfonso para solicitarle una explicación convincente. Éste, con mucha frialdad y mano izquierda, les volvió a pedir paciencia prometiéndoles solucionarlo cuanto antes. Y volvieron a caer en el mismo error y creyeron su palabra. Pero una vez se hubieron ido sus incautos avalistas, don Alfonso se dirigió, como si fuese la Hidra de Lerna, a una oficina del Banco Santander de la que José y Maria Carmen son clientes, increpando e insultando a sus inocentes empleados sólo porque don Alfonso creía que de allí provenía la fuente de José y Maria Carmen, acusándolos injustamente de revelar secretos bancarios cuando éstos desconocían lo sucedido y eran absolutamente inocentes.
Se acercaba la Navidad de 2008 y un día José se encuentra con don Alfonso y le pregunta si cobraría pronto, a lo que don Alfonso, con un cinismo ejemplar, le respondió que no llegarían los Reyes sin haber abierto cava para celebrar que todo estaba arreglado. Qué duda cabe que esas botellas de cava siguen sin abrirse.
Así que un día, José, ya cansado de oír mentira tras mentira y sin el apoyo de su esposa, que todavía creía en la palabra de este que dice ser "ministro de Diós", decide ir a visitar a don Alfonso para que, ya que no cumple con su palabra, firme un documento de reconocimiento de la deuda en el que se comprometa por escrito a resolver la situación estableciendo una fecha límite para ello. Tras mucha insistencia y aguantando innumerables descaros además de un trato agresivo y descortés, característica cada vez más habitual en don Alfonso, éste accede a firmar este documento particular que muestro a continuación:
Ruego a los lectores que se fijen en un detalle MUY IMPORTANTE: a 14 de enero de 2009, más de un año después, José y Maria Carmen, que por supuesto todavía no disponen de copia de lo que han firmado pese a haber pactado verbalmente con don Alfonso que éste les entregaría toda la documentación que les incumbía, siguen creyendo que la tasación de su inmueble se valoró en 60.000 euros tal y como figura en el documento, y que el "misericordioso" don Alfonso no duda en firmar sin rectificar, pese a que él tiene pleno conocimiento de la tasación que entregó al notario, muy diferente a la que mostró en su día a los incautos José y Maria Carmen. Otra clara muestra de cómo este Arzobispo se muestra hacia quien le puede aportar bienes más terrenales que celestiales.
Fue a mediados de febrero de 2009, un año y dos meses después de la firma, cuando José empezó a darse cuenta de que todavía no conocía lo que había firmado, por lo que reclamó a don Alfonso la copia de la escritura. Y es que por algún oscuro motivo no la había podido leer en su momento por las prisas que le dieron en la notaría pero que hasta entonces no había considerado necesario debido a la confianza depositada en su don Alfonso. Por lo que cogió de la mano a su esposa y ambos se dirigieron al estanco. Don Alfonso les hizo pasar al pequeño despacho que tenía en la rebotica de la administración de loterías con la que comparte local. Al pedirle la escritura, pese a haber firmado el documento anterior, don Alfonso les espetó: "No me da la gana de darosla. No os la daré por simplemente no quiero. Y ya os podéis largar". Ante la negativa a abandonar el lugar hasta que les entregase lo que por ley tenían derecho y habían acordado previamente, don Alfonso les amenazó insolentemente con llamar a la Guardia Urbana para desalojarlos por la fuerza. Y así lo hizo, levantó el teléfono y friamente solicitó su presencia. José y Maria Carmen, ante esa amenaza firme, decidieron esperar a los agentes en la zona pública de la administración de loterías para poder así exponer el motivo de tan vil llamada, porque temían, y así fue, que don Alfonso haría lo imposible para no permitirles hablar. Durante esos minutos de espera y mientras declaraban ante los agentes, don Alfonso, en lugar de dejar apaciguar el fuego que él mismo había encendido, no tuvo suficiente, y como el verdugo que goza removiendo el dedo dentro de la llaga, no ahorró en descalificaciones e insultos, especialmente contra José, otorgándole un trato que nunca en sus por aquel entonces 63 años de vida había recibido de nadie.
Tras este vergonzoso incidente, José y Maria Carmen decidieron dirigirse al notario de Les Borges Blanques y solicitar copia de la consabida escritura, en la que se encontraron muchas, demasiadas, sorpresas que les eran totalmente desconocidas.
FIN DEL TERCER CAPÍTULO.
Episodio 2: De la multiplicación de los panes y los peces, y también los créditos
Estamos a mediados de 2007 y habíamos dejado la anterior entrada con la
llegada de don Alfonso, en compañía de su fiel hija Iona, a la casa de
José y Maria Carmen con una cara aparentemente descompuesta. No cabe
duda que le invitaron a entrar en su casa para que les contase lo que
aparentemente tanto le preocupaba. Éste les confesó que tenía unas
deudas contraídas en su estanco y que debido a que ningún banco local
confiaba en él ni en su solvencia, había tenido que solicitar un crédito
a un prestamista a un altísimo tipo de interés (24% anual dijo) y que
esto le estaba ahogando. Así pues les solicitaba que le prestasen dinero
en efectivo durante unos tres meses con el propósito de cancelar ese
crédito, y que pasados esos tres meses procedería a devolverles la suma
prestada, ya que ese era el tiempo que estimaba necesario para conseguir
un hipotecario con un banco mediante el aval de un piso propiedad de su
madre Francisca.
Como José y Maria Carmen estaban pendientes de la compra de la primera vivienda de su hijo, estimaron oportuno reservar lo que eran sus ahorros en efectivo para así ayudar a su primogénito, por lo que le ofrecieron a don Alfonso un local situado en los bajos de su propia vivienda para que lo utilizase como aval bancario, con la condición de que don Alfonso hiciese todas las gestiones necesarias. Don Alfonso, en un alarde de aparentar buena voluntad, se ofreció a entregarles un documento en el que si surgía cualquier problema, les entregaba a cuenta el estanco cuya hija era titular; documento que José y Maria Carmen, con el deseo de no perjudicar a su benerable amigo, rechazaron en un primer momento diciéndole que no se preocupase por ello, que confiaban en él. Obvia decir que de este documento nunca más se supo y que cuando se terció la situación, como más tarde veremos, y se recordó su buena palabra, José y Maria Carmen recibieron la callada por respuesta.
Tras varias semanas, don Alfonso les confiesó, indignado, que la tasación máxima que ha conseguido no llega a los 60.000 euros, que los bancos siguen sin confiar en él pero al final acepta que si ese es el valor que le dan los expertos, más no se puede hacer. José y Maria Carmen también se sorprendieron un poco por el bajo valor por el que habían tasado su inmueble, sobretodo en plena burbuja inmobiliaria, pero en el fondo son felices de así poder ayudar a este ser aparentemente tan misericordioso e injustamente tratado por todos.
Así van pasando las semanas hasta que llegamos al 19 de diciembre de 2007, una fecha que José y Maria Carmen jamás olvidarán; fecha en la que son citados en la notaría de doña Francisca Aloy Martínez de Les Borges Blanques para escriturar en documento público el préstamo por esos cerca de 60.000 euros por los que habían tasado la parte de su vivienda que cedían a don Alfonso. El por qué se hizo en Les Borges Blanques cuando todos los firmantes residían en Mollerussa y el por qué se pidió un préstamo en Arbeca, localidad en la que ninguno de ellos tenía relación alguna, sólo don Alfonso lo sabe, vaya usted a saber por qué.
Así pues ese día se encontraron citados por un lado don Alfonso y su hija Iona y por otro, José y Maria Carmen, así como los dos representantes de la oficina del Banco de Santander que otorgaba el préstamo, pero también y de forma extraña, doña Francisca, madre de don Alfonso. Finalmente ésta iba también a colaborar en el crédito hipotecando el piso de su propiedad. De poco sirvieron los consejos reiterativos de su hijo en los días previos, instándoles a no avalar a nadie para prevenirles de problemas futuros, recordándoles los mismos consejos que tantas veces sus padres le habían repetido. Pero tal era la fe irracional y ciega que tenían en la bondad y palabra del misericordioso don Alfonso, el que había querido ayudar a que Nuestro Señor acogiese en su seno el alma de la difunta madre de Maria Carmen a la que tan fuertemente unida estaba, alma que don Alfonso aseguró que en medio de sus visiones místicas, había visto que se encontraba al lado Dios en paz. Muy ciega tenía que ser la fe que don Alfonso había conseguido que tuviese Maria Carmen en él gracias a su alta situación eclesiástica para que ésta llegase a creerse semejantes narraciones.
La espera en la notaría fue larga, pues al parecer había unos oscuros problemas con los documentos relacionados con la vivienda que doña Francisca, madre de don Alfonso. Ya era casi la hora de cerrar cuando pudieron reunir la documentación necesaria, por lo que la notario en aquel entonces doña Francisca Aloy Martorell les reunió en la sala de firmas. Siempre según la narración de José y Maria Carmen, todo fue rápido. Presuntamente, segúnSegún cuentan, la notaria procedió a saltarse todo protocolo y
presuntamente les dijo una frase que nunca olvidarán: "bueno, es tarde y ya saben ustedes a lo que hemos venido, verdad?"
Y, tal como cuentan José y Maria Carmen, supuestamente procedieron a la firma de la
escritura sin previa lectura, escritura que por otro lado está compuesta
por 86 páginas y cuya tediosa lectura quizás fue un buen pretexto para
las partes interesadas (don Alfonso y sus secuaces madre e hija) para así, supuestamente, conseguir obviarla.
En ese momento, José y Maria Carmen, cometiendo el mayor error de su vida, estamparon su firma en la escritura, a ciegas, sin haber sido informados de nada, sólo confiando, de una forma en parte ingenua, en parte absurda, en la palabra de ese personaje bondadoso, misericordioso, abnegado y afable, que para ellos era don Alfonso López Gassó, En ese momento creyeron avalarle con su inmueble por cerca de 60.000 euros. Nada más lejos de la realidad, una realidad que meses después descubrirían. ¡¡En el fondo era por unos pocos meses!! tras los cuales don Alfonso había prometido cancelar anticipadamente ese crédito hipotecario y eliminar la deuda que José y Maria Carmen habían contraído. ¡¡Quien iba a dudar de todo un benerable Obispo de una iglesia de nivel internacional!! (una iglesia tan internacional que había sido fundada por él mismo y que había domiciliado en su propio domicilio, información que en ese momento don Alfonso se había cuidado de ocultar).
Hasta aquí el segundo capítulo. Pero como decían los cortos de Warner... "No se vayan todavía, que aún hay más".
P.S.: Las palabras escritas en azul han sido añadidas recientemente y se ha procedido a tachar las modificaciones respecto al texto original de 2010.
Como José y Maria Carmen estaban pendientes de la compra de la primera vivienda de su hijo, estimaron oportuno reservar lo que eran sus ahorros en efectivo para así ayudar a su primogénito, por lo que le ofrecieron a don Alfonso un local situado en los bajos de su propia vivienda para que lo utilizase como aval bancario, con la condición de que don Alfonso hiciese todas las gestiones necesarias. Don Alfonso, en un alarde de aparentar buena voluntad, se ofreció a entregarles un documento en el que si surgía cualquier problema, les entregaba a cuenta el estanco cuya hija era titular; documento que José y Maria Carmen, con el deseo de no perjudicar a su benerable amigo, rechazaron en un primer momento diciéndole que no se preocupase por ello, que confiaban en él. Obvia decir que de este documento nunca más se supo y que cuando se terció la situación, como más tarde veremos, y se recordó su buena palabra, José y Maria Carmen recibieron la callada por respuesta.
Tras varias semanas, don Alfonso les confiesó, indignado, que la tasación máxima que ha conseguido no llega a los 60.000 euros, que los bancos siguen sin confiar en él pero al final acepta que si ese es el valor que le dan los expertos, más no se puede hacer. José y Maria Carmen también se sorprendieron un poco por el bajo valor por el que habían tasado su inmueble, sobretodo en plena burbuja inmobiliaria, pero en el fondo son felices de así poder ayudar a este ser aparentemente tan misericordioso e injustamente tratado por todos.
Así van pasando las semanas hasta que llegamos al 19 de diciembre de 2007, una fecha que José y Maria Carmen jamás olvidarán; fecha en la que son citados en la notaría de doña Francisca Aloy Martínez de Les Borges Blanques para escriturar en documento público el préstamo por esos cerca de 60.000 euros por los que habían tasado la parte de su vivienda que cedían a don Alfonso. El por qué se hizo en Les Borges Blanques cuando todos los firmantes residían en Mollerussa y el por qué se pidió un préstamo en Arbeca, localidad en la que ninguno de ellos tenía relación alguna, sólo don Alfonso lo sabe, vaya usted a saber por qué.
Así pues ese día se encontraron citados por un lado don Alfonso y su hija Iona y por otro, José y Maria Carmen, así como los dos representantes de la oficina del Banco de Santander que otorgaba el préstamo, pero también y de forma extraña, doña Francisca, madre de don Alfonso. Finalmente ésta iba también a colaborar en el crédito hipotecando el piso de su propiedad. De poco sirvieron los consejos reiterativos de su hijo en los días previos, instándoles a no avalar a nadie para prevenirles de problemas futuros, recordándoles los mismos consejos que tantas veces sus padres le habían repetido. Pero tal era la fe irracional y ciega que tenían en la bondad y palabra del misericordioso don Alfonso, el que había querido ayudar a que Nuestro Señor acogiese en su seno el alma de la difunta madre de Maria Carmen a la que tan fuertemente unida estaba, alma que don Alfonso aseguró que en medio de sus visiones místicas, había visto que se encontraba al lado Dios en paz. Muy ciega tenía que ser la fe que don Alfonso había conseguido que tuviese Maria Carmen en él gracias a su alta situación eclesiástica para que ésta llegase a creerse semejantes narraciones.
La espera en la notaría fue larga, pues al parecer había unos oscuros problemas con los documentos relacionados con la vivienda que doña Francisca, madre de don Alfonso. Ya era casi la hora de cerrar cuando pudieron reunir la documentación necesaria, por lo que la notario en aquel entonces doña Francisca Aloy Martorell les reunió en la sala de firmas. Siempre según la narración de José y Maria Carmen, todo fue rápido. Presuntamente, según
En ese momento, José y Maria Carmen, cometiendo el mayor error de su vida, estamparon su firma en la escritura, a ciegas, sin haber sido informados de nada, sólo confiando, de una forma en parte ingenua, en parte absurda, en la palabra de ese personaje bondadoso, misericordioso, abnegado y afable, que para ellos era don Alfonso López Gassó, En ese momento creyeron avalarle con su inmueble por cerca de 60.000 euros. Nada más lejos de la realidad, una realidad que meses después descubrirían. ¡¡En el fondo era por unos pocos meses!! tras los cuales don Alfonso había prometido cancelar anticipadamente ese crédito hipotecario y eliminar la deuda que José y Maria Carmen habían contraído. ¡¡Quien iba a dudar de todo un benerable Obispo de una iglesia de nivel internacional!! (una iglesia tan internacional que había sido fundada por él mismo y que había domiciliado en su propio domicilio, información que en ese momento don Alfonso se había cuidado de ocultar).
Hasta aquí el segundo capítulo. Pero como decían los cortos de Warner... "No se vayan todavía, que aún hay más".
P.S.: Las palabras escritas en azul han sido añadidas recientemente y se ha procedido a tachar las modificaciones respecto al texto original de 2010.
Episodio 1: De la génesis de un engaño
Iniciaremos nuestra historia narrando cómo se establecen los vínculos
entre ambas partes, de cómo paso a paso don Alfonso fue ganándose la
confianza. Remontémonos a los albores de la década de los 90. Por aquel
entonces Maria Carmen inició unas gestiones para retomar las actividades
de una aletargada Associació de la Música de Mollerussa, una
asociación cultural sin ánimo de lucro para la organización de
conciertos y actos relacionades con la música clásica que si bien
durante los primeros años de la década de los 80 había tenido una
fructuosa actividad dentro de la población, ésta poco a poco por falta
de medios fue aletargándose hasta quedarse en suspenso durante unos
cuantos años.
Don Alfonso trabajaba en ese tiempo en un estanco y kiosko propiedad de
sus familiares situado en el número 2 de la calle Ramon Viladrich. Maria
Carmen se había criado en ese barrio y además había vivido en esa misma
manzana los primeros años de su matrimonio con José, por lo que siendo
el único kiosko de la zona, conocía bien el establecimiento y su
subalterno. Fue por entonces que Maria Carmen le debió comentar su
proyecto y de alguna manera manera pasó a formar parte como vocal, pese a
que se mantuvo siempre al margen de las actividades de la asociación
sin asistir a junta alguna.
Pasaron los años y fueron numerosas las conversaciones con Maria Carmen
cuando iba al establecimiento, tanto mientras estuvo en su emplazamiento
original así como posteriormente cuando compartió local con el
supermercado Hermanos Biosca colindante y del que también era clienta
habitual Maria Carmen, traslado motivado por unos problemas personales
de don Alfonso que por educación creemos que deben dejarse en la
intimidad, ya que no se ven relacionados con la situación que aquí se
denuncia. Meses después, por el motivo que sea, don Alfonso cierra el
estanco del supermercado y poco después lo vuelve a abrir ya en un local
de alquiler situado en el camino de Arbeca número 1, donde todavía
sigue aunque con más pena que gloria.
Ya en el nuevo establecimiento, Maria Carmen prosiguió con sus charlas,
sobretodo culturales, ya que si una cosa no se le puede negar a don
Alfonso es cultura e inteligencia; lástima que no siempre la utilice
para lo que debería. Regresando a las charlas, lamentablemente Maria
Carmen le empezó a pedir opinión en temas de algunas cosas que se ceñían
a la educación de su hijo, por lo que ante lo que a sus oídos le
parecieron como "consejos de amigo" ésta empezó a confiar en él y a
considerar como irreal e injusta la más que cuestionable imagen de él
que se tenía, y se sigue teniendo, en la localidad. Es por aquellos
tiempos que ya don Alfonso empezó a militar en una iglesia cismática del
Vaticano denominada veterocatólica y en sus conversaciones delante del
mostrador del estanco don Alfonso le fue explicando a Maria Carmen las
bondades que había visto en esa iglesia en la que él decía haber
decantado su fe y en la que se estaba preparando para ser nombrado
sacerdote. Maria Carmen, que siempre ha estado interesada en leer libros
referentes tanto a la Iglesia de Roma como de las otras religiones y
temas relacionados con éstas, no dudó en escuchar lo que le parecieron a
sus oídos palabras de bondad de un hombre que en breve, siempre según
él, sería llamado por Dios a representarlo en la Tierra. Así fue como
poco después de ser nombrado sacerdote fue invitada a participar en una
misa en el nuevo templo que acababa de abrir en un local de las
"Galeries Sant Jordi", una galería comercial poco exitosa situada en el
centro de Mollerussa al lado del Teatre L'Amistat. Una "concurrida" misa
en la que participaron don Alfonso como mosén y su hija Iona, Maria
Carmen y un servidor como parroquianos. La verdad es que he de reconocer
que el misticismo que predicaba se hacía muy creíble en ese
momento, integrándonos Maria Carmen y yo en la ceremonia, ya sea por
respeto a don Alfonso o por interés hacía las cosas que a uno le son
desconocidas.
Tras ese día la imagen de don Alfonso empezó a mostrarse impoluta a los
ojos de los miembros de la familia de Maria Carmen, creyendo que tenían
delante a alguien bondadosa y fiel, llena de virtudes y que renegaba de
todo lo que siempre se acusa de malo a la Iglesia de Roma. Maria Carmen,
que siempre había sido muy creyente con la Iglesia vaticana (de allí
que la hubiese llevado a fundar y liderar durante más de una década un
coro al servicio de la Iglesia Parroquial de Mollerussa)
incomprensiblemente le dio un total crédito a la iglesia que profesaba
don Alfonso, llegando incluso a permitir que éste le ofreciese la
extrema unción y profesase una misa por el alma de la madre de Maria
Carmen cuando ésta estaba ya en su lecho de muerte en el hospital,
momento de absoluta desolación de una hija que veía perder a su madre y
amiga y que don Alfonso no dudó en aprovechar la situación para ganarse
su amistad si todavía cabía alguna duda.
Estación tras estación, la confianza entre don Alfonso y Maria Carmen, y
por ende su marido José, parecía inquebrantable, más cuando don Alfonso
fue ya nombrado obispo por sus "superiores", llegando incluso don
Alfonso a intentar urdir lo que fue un vano intento de establecer una
relación afectiva entre los hijos de ambos en una ardid claramente
manipuladora, quizás como un primer intento dentro de un plan
establecido que meses después fructificaría de una forma diferente y
menos romántica. Afortunadamente Maria Carmen desvió este primer dardo
envenenado, aunque lamentablemente no le sirviese de experiencia para el
futuro.
Y pasaron los meses y llegó el momento: un día don Alfonso aparece,
junto con su hija Iona, en el domicilio de José y María Carmen con la
cara descompuesta...
FIN DEL PRIMER EPISODIO.
Episodio 0: De cuando todo sale a la luz pública
Antes de empezar creo que debo exponer un poco los motivos de este blog a modo de presentación.
A pesar de respetar y creer en
los procedimientos judiciales y sus tiempos, hay hechos que por su
crudeza, su injusticia y su crueldad sobre quien los sufren hacen que
uno no pueda quedarse impasible y que no pueda mantenerse al margen,
viendo cómo las víctimas de la situación sufren día a día mientras el
verdugo se pavonea aquí y allí mostrando una imagen irreconocible y que
sólo los que no conocen su amplia trayectoria pueden considerar creíble.
Es
por todo esto que decidí crear este blog. No pretendo juzgar de
antemano, porque para eso esperaremos a que la autoridad judicial se
pronuncie; pero sí quiero dar a conocer muchos hechos acontecidos
durante años en Mollerussa (Lleida), municipio donde está registrada la
sede episcopal de nuestro "homenajeado" y donde el mismo ha ido utilizando su condición de prelado de la Iglesia Liberal Católica del Reino de España
para sus estratagemas y así, con argucias, aparentar una imagen
bondadosa que ha sido creída por demasiados, imagen que se desvanece una
vez ha conseguido sus objetivos, mostrando desde ese momento su
verdadero yo.
Así pues, a modo de Episodio Piloto voy a adjuntar un recorte de prensa que apareció en el Diari Segre, el pasado 14 de enero de 2010, día en que se citó a declarar al arzobispo Alfonso López Gassó por la demanda penal de estafa contra él presentada por dos vecinos de Mollerussa.
Para los que no entiendan el catalán incluyo una traducción de los dos mismos artículos:
Acusan un presunto 'obispo' de Mollerussa de estafar 108.000 euros
Dice pertenecer a la Iglesia Veterocatólica Liberal en el Reino de España
Dos
vecinos de Mollerussa se han querellado contra un presunto obispo de una
iglesia autoproclamadaveterocatolica por estafarlos supuestamente
108.000 euros. Según los querellantes, el presunto estafador, Alfonso
L.G., se ganó su confianza presentándose como obispo fundador de una
presunta rama clerical discrepante del Vaticano que s'autodenomina
Iglesia Veterocatolica Liberal en el Reino de España. Como miembro de
esta iglesia, siempre según se explica en la querella, el presunto
estafador llegó incluso a oficiar una misa en auxilio espiritual de la
madre de uno de los querellantes en sus horas de agonía. Las presuntas
víctimas de la estafa dicen que el querellado no dispone de la
condición de eclesiástico, aunque se ha creado, a través de un blog
de Internet y de tarjetas e inserciones en algunas publicaciones, "un
estatus de obispo fundador de una estricta rama clerical discrepante del
Vaticano, concretamente la Iglesia Veterocatólica Liberal en el Reino
de España". Una vez ganada la confianza de los querellados, el presunto
estafador les explicó que estaba pasando un momento delicado y
necesitaba un préstamo para no perder la concesión de un estanco del
que vivía en Mollerussa. Los querellantes se creyeron esta versión, el
avalaron para un préstamo de 90.000 euros y le entregaron 18.000 más
en mano. Esto pasó en diciembre de 2007 y el presunto estafador no ha
devuelto los 18.000 euros ni ha pagado las cuotas del crédito de 90.000
euros, con lo que el banco que concedió el préstamo ejecutará la
deuda sobre el local hipotecado por las presuntas víctimas de la
estafa. El acusado declarará hoy en un juzgado instructor de Lleida.
"No he estafado a nadie y soy obispo de una iglesia reconocida"
El
querellado aseguró ayer a este diario que él no ha estafado a nadie y
que lo único que hay es "un asunto particular con unos vecinos a los
que debo dinero". Sobre su condición de obispo, dijo: "Eso sí que es
verdad, soy obispo de una iglesia reconocida por el Estado." Esta
iglesia tiene una pagina webpreocupación, se informa que "en el más
allá están preocupados por la marcha de este mundo, cargado de
crímenes y pecados. Prueba de todo ello son las constantes
manifestaciones de la Virgen, que cada vez y con más frecuencia se
suceden. La razón principal, resumida por la misma Virgen (...), es
ésta: me aparezco porque Dios existe y el mundo se ha olvidado de él ".
en que analiza la realidad de una manera particular. Se puede leer, por
ejemplo, una noticia en que, bajo el título En el cielo hay
"Obispo de pacotilla"
"Obispo de pacotilla"
Según
se explica en la querella, una de las presuntas víctimas de la estafa
se dirigió al domicilio del querellado y le dijo que era "un obispo de
pacotilla" y que no se iría de su casa hasta que le vuelves todo el
dinero, ante el cual el querellado llamó a los Mossos d'Esquadra. En
ese momento la presunta víctima decidió llevar el caso al juzgado."
Poco a poco iré explicando
detalladamente desde el principio los hechos que han llevado a esta
lamentable situación, hechos que por supuesto vienen reflejados en la
demanda presentada y que pueden hacerse públicos y creo que es de
justicia el hacerlo.
Explicaremos
cómo José y Maria Carmen, los dos vecinos de Mollerussa, fueron
manipulados y persuadidos a que actuasen ciegamente y así, de una
forma absurda e ingenua, conseguir que firmasen un aval en un préstamo
hipotecario a nombre de Alfonso López Gassó y su hija y cómplice Iona
López Revilla por un valor de 90.000 94.300 euros (aunque con las costas de reclamación deberán responsabilizarse por más de 135.000 hasta 152.191,56 euros),
para así ayudarle en sus supuestos problemas económicos. También de
cómo y por qué le entregaron 18.000 euros en efectivo (de los que tras
mucho insistir sólo devolvió 6.000) para disponer de liquidez para tirar
adelante su empresa y también de cómo todo ese dinero se desvaneció y
cómo Alfonso López Gassó dejó de cumplir con sus obligaciones periódicas
con el banco hasta llegar a la situación actual, en la que ya se ha
iniciado un proceso de embargo contra José y Maria Carmen. Y
finalmente de cómo el mismo Alfonso López Gassó les mostró su
"agradecimiento", insultando y tratando de forma grosera y
descortés a quienes habían creído todas sus historias y,
sobretodo, confiando en su venerable bondad fruto de su posición
eclesiástica, y que les llevó a hipotecar entregándole así su propia
vivienda, vivienda que pueden perder según vaya el proceso abierto
contra ellos por el Banco Santander fruto del impago de Alfonso López
Gassó.
Gracias a todos por vuestra atención y hasta el próximo capítulo en pocos días.
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